martes, 24 de junio de 2014

Caminar durante las mañanas invernales puede ayudar a combatir la diabetes

"Si se coloca a una persona en un corto plazo en un ambiente frío sin ser aclimatado, su cuerpo deberá trabajar con mayor fuerza y potencialmente estimulará el apetito para compensar el estrés producido por el frío", subrayó el endocrinólogo.
Lee recomendó salir a caminar durante las mañanas de invierno con un traje más ligero que permita sentir el frío sin sufrir para motivar la regeneración de la grasa parda, aunque también recordó que el ser humano cada vez está más acostumbrado a ambientes más calientes debido al uso de los sistemas de calefacción.




Qhapaq Ñan y Chasquis

Bolivia puede inscribir como patrimonio más rutas del Qhapaq Ñan


De Bolivia se pudo registrar las vías precolombinas de Kollasuyo, El Choro, Desaguadero-Titijoni, Tiwanaku, Kallamarka-Apacheta, Quimsa Cruz-Ilata, Apacheta-Valle Chucura, Chumalla-Challapampa,  San Francisco-Balconani y Diez Cyrvas-Chairo. Los seis gobiernos involucrados en este circuito patrimonial han trabajado en la carpeta del tramo desde hace una década.


lunes, 23 de junio de 2014

La Unesco declara al Camino del Inca Patrimonio de la Humanidad

El Camino del Inca de una extensión de alrededor de 30 mil kilómetros de largo y que atraviesa seis países sudamericanos ingresó en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). Con su inscripción durante la 38 conferencia del organismo, celebrada en Doha, Qatar, el número de sitios en la lista de patrimonio mundial asciende a 988.

El Qhapac Ñan (camino principal en quechua) es el sistema vial más antiguo de América y se extiende por una de las zonas geográficas del mundo con mayores contrastes, entre los Andes, la selva tropical y las costas del Pacífico, atravesando los territorios de Argentina a Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia.







http://www.bolpress.com/art.php?Cod=2014062201


El lenguaje florido del fútbol Oscar Díaz Arnau

A la pelota se le puede pegar tres dedos o mordida, de puntín, de chilena, en palomita, de chanfle, en comba, de volea, colgadita, a quemarropa o con efecto para probablemente dejar al arquero en ridículo o a contrapié. Eso siempre y cuando el "cuidapalos” no haya puesto un cerrojo en su portería porque, de ser así, nadie -mucho menos el "tronco”- podrá meterle un gol ni al arcoíris.
Atrás quedaron los buenos tiempos en los que los extremos se llamaban wines y los actuales "cancerberos”, goalkeapers. Ya no hay más backs ni marcadores de punta: ahora los laterales son más delanteros que defensores y van y vienen como antes solamente lo hacían los número ocho, "cuando el ocho era ocho”. En la línea de fondo estaban cuatro clavados y no cinco ni tres. Y el cinco era clásico; no había doble cinco, o sea, diez.

http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=AME&pagina=http://www.paginasiete.bo


lunes, 16 de junio de 2014

martes, 10 de junio de 2014

FUTBOL

Fútbol

La intención de construir un estadio para 70.000 personas me dolió como un rodillazo en la ‘cristalería’
La Razón (Edición Impresa) / Carlos Villagómez
00:02 / 10 de junio de 2014
Ya comienza el Mundial y ya estoy ansioso por el éxtasis que se viene con el fútbol, esa droga dura que, según Loayza y Murillo, no conoce rehabilitación alguna. Es que imposible vivir sin consumirla. Personalmente la consumo mucho y me zampo cuanto partido cae a mi control remoto y puedo ver, sin vergüenza alguna, la eliminación entre San Marino y Andorra. Incluso llegué a ver un partido entre los “Galácticos del Palacio” y la “selección” de, creo, Panduro. Si Borges calificaba al fútbol de imbecilidad colectiva, no sé cómo despotricaría contra mi depravación futbolera.  
Esta adicción comenzó hace años como corresponde: en cancha. Jugué en el barrio con otros malandrines que, por decisiones “tácticas”, me encomendaron ser guardameta, y no por tener un excepcional biotipo, sino por esa ley del picado “el gordo al arco” que Fontanarrosa la reprodujo con figuritas y todo. Y mira tú, no me fue tan mal. Tenía una valla razonablemente cuidada. Pero ese puesto no me inspiró a escribir el Mito de Sísifo ni nada parecido. Comenzaba mi adicción pura y dura al fútbol y sin las mezcolanzas intelectualoides de gente que jamás “amasaron la de cuero”.
De ahí al Siles fue un pelín. Vi a Pelé ejecutar su chilena en 1971, al maestro Ugarte y perder a Maradona. También vi el gol del Diablo a los brazucos y comprendí que nada, pero nada se compara a 40.000 drogadictos aullando. Quizás Woodstock en esa mítica amanecida con Hendrix se aproxime a ese trip.
Es decir, vi fútbol en el viejo Siles, la obra maestra de Villanueva de 1930, y también en el nuevo estadio, ese mamotreto que construyó la dictadura militar sobre esa obra maestra de estilo neotiwanakota, con la intención de borrar cualquier vestigio de cultura boliviana.
Que los estadios son equipamientos importantes es cierto. Fomentan el deporte y los aficionados tenemos el escenario ideal para ese goce colectivo. Por ello valoro enormemente las decenas de canchas de pasto sintético que se han construido en toda Bolivia y que cambiarán nuestra relación con ese deporte. Pero el anuncio de querer construir un estadio en La Paz para 70.000 personas me dolió como un rodillazo en la “cristalería”.
A pesar de los innegables avances, somos, todavía, el antepenúltimo país en la tabla de posiciones del desarrollo humano y con demasiadas necesidades en salud y educación. Aprendamos algo de la tele. Si Neymar triunfa en la cancha, sus parientes y amigos están perdiendo en las calles de ese país hermano, a pesar de los impresionantes estadios que, con las justas, han terminado. Ese pueblo, tan fanático, tan drogodependiente del fútbol, sale a las calles a pedir a gritos inversión social y a criticar con furia semejante despilfarro.