jueves, 3 de abril de 2014

6 DE ABRIL DIA INTERNACIONAL DEL DEPORTE

http://www.paginasiete.bo/opinion/2014/4/3/autentico-deporte-salva-sana-17846.html

El auténtico deporte salva y sana


El genuino deporte es seguramente uno de los fenómenos que, con un lenguaje comprensible,    influye más  en nosotros a través de sus profundos abecedarios. Puede ser vehículo de elevados valores humanos, máxime si se practica con pleno respeto a sus reglas. Tras el alma deportiva hay capacidades físicas e intelectuales, de táctica y esfuerzo, pero también respeto, tolerancia y comprensión hacia el adversario. 
Por eso nos alegra que este año Naciones Unidas celebre el primer Día Internacional del Deporte para el desarrollo y la paz (el 6 de abril), y lo haga consciente de que el deporte fraterniza por encima de cualquier diferencia.
Si esto no fuera así, tampoco estaríamos hablando de la práctica deportiva concebida como derecho humano, sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu del olimpismo, lo que exige comprensión mutua, solidaridad y afán de superación o realización.
Personalmente, estoy convencido de su gran efecto pedagógico de fortalecimiento de las sociedades en su conjunto, en la medida que congrega a multitudes de diversas culturas alrededor de unos valores comunes, que 
conllevan una vida sana, despojada de vicios, y que, además, fomenta la igualdad de género y el empoderamiento de los jóvenes como agentes de cambio.
También el deporte tiene un efecto salvavidas, o de rescate humano, puesto que aviva el desarrollo de las relaciones sociales en un ambiente de recreación y divertimento, estimulando a la persona a dar lo mejor de sí, y a evitar aquello que pueda ser peligroso o perjudicial para sí mismo o para los demás. 
Por desgracia, junto al auténtico deporte que salva y sana ha espigado otro que mortifica y traiciona, que busca sólo el lucro y que separa. De ahí  la importancia de esta conmemoración para infundir un nuevo impulso de creatividad y de discernimiento. 
Sin duda, el deporte  -como dice Naciones Unidas-  "da autonomía a los jóvenes, favorece la buena salud y fomenta valores como la igualdad, el respeto mutuo y la deportividad”. Y a mi juicio es, en este sentido de actitud positiva, en la que hay que seguir avanzando socialmente. 
Además, el deporte con su universal popularidad  es una herramienta de inclusión sin precedentes. También en personas con discapacidad tiene un papel vital para la recuperación de su vida.
Por consiguiente, las iniciativas deportivas, cuando tienen como objetivo el desarrollo integral de la persona y se realizan bajo la dirección de personal cualificado y verdaderamente formado, son una buena ocasión para derribar barreras, porque, además, poseen la fuerza de inspirar emociones de unión. 
Los juegos olímpicos han sido un claro ejemplo de servicio para derribar estereotipos negativos y formar otro espíritu más conciliador. Celebro, por tanto, que Naciones Unidas injerte en el planeta la oportunidad de reconocer el espíritu deportivo como un valor en la consecución de grandes metas, como los objetivos del desarrollo del milenio; puesto que todos sabemos que el deporte mueve masas y su impacto es grandioso.
Que esta celebración, tan necesaria como justa, nos motive (y movilice) a todos a redoblar los esfuerzos por cultivar valores universales, en los que se debe apoyar la globalizada familia humana moderna. La competición, en suma, no ha de ser sólo ganar al oponente, conseguir medallas y reconocimientos, sino una búsqueda interna para ser mejor persona y, de este modo, poder vivir de una manera más armonizada el cuerpo y la mente.


Víctor Corcoba Herrero es escritor
corcoba@telefonica.net

Que esta  celebración,  necesaria como justa, nos motive (y movilice) a todos a redoblar los esfuerzos para cultivar valores universales

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